Descripción
Es centro geográfico de Andalucía y pertenece a la comarca de la Mancomunidad de la Subbética, que se encuentra ubicada en la subbética andaluza y es integrante de la Ruta del Califato

HISTORIA

Los primeros vestigios humanos

Algunos indicios apuntan a que restos líticos de cuarcita, recogidos en el cerro que corona la Fuente del Río, podrían estar relacionados con el llamado Paleolítico Inferior. Asimismo, algunos testimonios señalan indicios de presencia humana durante este periodo en las terrazas fluviales excavadas por el río Cabra aguas abajo de su curso.

Los asentamientos prehistóricos

Esta nueva etapa nos ha dejado en tierras egabrenses un mayor número de datos sobre los asentamientos, que todos los periodos anteriores. Conocemos una cueva que fue lugar de asentamiento estable, un pequeño taller de elaboración de instrumental de piedra, y una cueva de enterramiento.

El primero de esos tres lugares es la Cueva de la Mina. Se trata del, hasta ahora, único yacimiento prehistórico excavado científicamente en Cabra. El resultado de esa excavación nos ha revelado la existencia de una comunidad dedicada principalmente a la ganadería, aprovechando los pastizales de las zonas altas de la sierra. Su actividad económica se completaba con la caza de algunos animales, como conejos o jabalíes, y con la recolección de plantas comestibles.

La Licabrum Ibera

Cabra vivió en la época romana uno de los momentos más esplendorosos de su historia, según atestiguan los numerosos restos epigráficos de la antigua Igabrum.

Los visigodos.

Cabra, sede episcopal  el primitivo núcleo construido sobre el asentamiento ibérico de la Villa Vieja se extendió al promontorio cercano conocido con el nombre de El Cerro. Este crecimiento urbano se mantuvo durante el periodo visigodo, de tal forma que la población estuvo asentada sobre los dos promontorios. Alrededor de ese núcleo principal de población se extendieron algunos pagos y villas donde se desarrollaba una importante actividad agrícola.Podemos afirmar que Cabra fue en la época de los visigodos la población más importante del sur de Córdoba desde el punto de vista religioso, político, administrativo y tal vez económico. 

los musulmanes. La cora de Cabra Así pues, por razones de continuidad histótica Cabra se convirtió en capital de una provincia musulmana, cuyos límites eran algo menores que los del viejo obispado visigodo. Por el Sur, su territorio estuvo marcado por el río Genil, lo que significaba que las parroquias de la diócesis egabrense reclamadas en el II concilio de Sevilla por el obispo de Málaga, debieron pasar a esta jurisdicción. También le fueron amputadas algunas poblacione enclavadas en las Subbéticas, como fue el caso de Priego de Córdoba, Zuheros y Luque, que quedaron adcritos a la cora de Elvira(Granada). Por el Norte, la cora de Cabra 1legaba hasta Baena, Castro del Río, Espejo y Aguilar.   

La Cultura. EL nacimiento de la moaxaja.

Durante los primeros años de la conquista musulmana el nivel cultural de los antiguos habitantes de Egabro era muy superior al de los invasores -árabes, bereberes y sirios.

La conquista cristiana.

Cabra, lugar de frontera

Cabra había sido ocupada en el verano de 1240, probablemente el día 15 de agosto, festividad de la Asunción de María. Esta fecha quedaba confirmada por el hecho de que los cristianos solían poner bajo la advocación del santo del día la iglesia que erigían en el mismo lugar en que se levantaba la mezquita de la población que pasaba a su poder. Del Renacimiento al Barroco

Una de las épocas más atractivas e interesantes de la historia de Cabra es la que se desarrolla a lo largo de los siglos XVI y XVII, es decir, los periodos conocidos con los nombres de Renacimiento y Barroco.

Desde finales del siglo XV y primeros años del XVI la población experimentó un desarrollo hacia el Este.

Las formas renacentistas se impusieron en el modelo de expansión urbana egabrense, desarrollándose un plano reticular en el que varios ejes principales, determinados por las calles Priego, Álamos y San Martín, quedaban cruzados por un conjunto de vías transversales.

A comienzos del siglo XVI el vecindario debía de situarse entre los 800 y los 1.000 vecinos. Es decir, entre los 3500 y los 4.000 habitantes. En un padrón elaborado en 1577, el número de vecinos recogidos en el mismo se elevaba a 2.156, lo que Suponía, aproximadamente, una cifra superior a los 8.500 habitantes.El l0 de noviembre de l.550 el conde de Cabra, don Gonzalo Fernández de Córdoba, aprobaba los gastos realizados por el concejo municipal en la construcción, un nuevo Ayuntamiento. 

La crisis del siglo XVII.El crecimiento demográfico anterior se detiene primero y se convierte en retroceso después. Tres grandes epidemias de peste, una climatología particularmente caprichosa, sucediéndose numerosos años secos con otros de torrenciales lluvias. Sus consecuencias sobre la agricultura y la ganadería, los pilares de la economía, fueron funestos. A estos elementos se sumaron las frecuentes alteraciones monetarias, convirtiéndose en un factor demoledor de la economía. La presión fiscal no cesó de crecer.

En 1679 el presbítero egabrense Luis de Aguilar y Eslava instituyó un colegio bajo la advocación de la Purísima Concepción. Este centro de humanidades inició su andadura académica en l.692 y con el paso del tiempo obtuvo el título de real colegio, bajo el reinado de Carlos III. Ya en el siglo XIX cobijó a un instituto de segunda enseñanza, que se convirtió en un centro educativo de primera importancia en el mediodía cordobés. 

Cabra y la guerra de la Independencia 

El siglo XIX en Cabra se abrió con la guerra de la Independencia. Conocido el levantamiento madrileño del 2 de mayo, en Cabra se recibieron instrucciones, antes de que acabase aquel mes, para combatir a los franceses.

A Cabra fueron enviados un centenar de prisioneros franceses de los apresados en aquella batalla. Su presencia en la población creó no pocos problemas a las autoridades para contener al pueblo.

A comienzos de 1810, el nuevo curso de la guerra hizo que los franceses entrasen en Cabra como tropas de ocupación, lo que provocó el éxodo de numerosos habitantes. La presencia de las tropas napoleónicas estuvo presidida por las exacciones y la mala relación con el vecindario. La presencia francesa se mantuvo en Cabra hasta el verano de 1.812.

El reinado de Fernando VII: liberales y absolutistas. En Cabra, como en tantos lugares, el retomo del absolutismo supuso depuraciones de los llamados afrancesados.

Durante el Trienio Constitucional (1.820-1.823), Cabra vivió con temor la sublevación de una brigada de carabineros, asentada en Castro del Río. 

La época isabelina. Martín Belda.Bajo el reinado de Isabel II, que había sucedido a su padre en el trono, Cabra vivió la aventura del general carlista Gómez, quien se enseñoreó de la población en dos ocasiones durante 1.836. 

Bajo el reinado de Isabel II se acometieron importantes obras urbanas, algunas calles fueron pavimentadas en sustitución de los viejos empiedros. Se mejoraron las conducciones de agua desde los manantiales de la Fuente del Río, cuyo camino desde la población contó con una serie de bancos, colocados a ambos lados del mismo, desde la puerta de Priego hasta la Cruz del Atajadero. También se construyó la Plaza de Toros, en 1.856, mediante la constitución de una sociedad por acciones cuyo valor era entonces de quinientas pesetas cada una.  

Cabra durante la Restauración. Con la llegada de la Restauración, a partir de 1874 las denuncias entre los partidos fueron continuas, obligando a la intervención frecuente de las autoridades provinciales. Entre 1881 y 1898 se sucediesen trece alcaldes. Entre ellos destaca José Redondo Marqués, quien ejerció el cargo cerca de cuatro años, dejando huella de su buen hacer como gobernante y administrador. Durante su mandato se construyó un nuevo mercado de abastos, se tendió una nueva conducción de agua desde la Fuente del Río, dotada en todas las calles con bocas de riego, se proyectó la construcción de la carretera hasta la estación de ferrocarril y se diseñó un nuevo cementerio alejado de la población. 

El final de siglo. 

El final se siglo XIX se cerraba en Cabra con un acontecimiento que sacudió la conciencia del vecindario, al igual que ocurriera en el conjunto de España: la derrota sufrida a manos de Estados Unidos de Norteamérica. 

El Siglo XX. La ciudad y la población. 

El siglo XX es en cierto modo comparable al XVI, en lo que se refiere a las profundas transformaciones que en ambas centurias se produjeron, Así, el lento crecimiento demográfico del XVIII había llevado a la población egabrense en los albores del siglo XX a la cifra de 12.127 habitantes según el censo de 1900. A partir de este momento, no hará sino crecer de forma intensa e ininterrumpida hasta 1950 en que la ciudad alcanzaba el nivel máximo de población de toda su historia: 22.174 habitantes.

A partir de 1950 ese aumento de población de vio interrumpido bruscamente. La natalidad situaba sus niveles muy por encima de la mortalidad, pero la población total de Cabra reducía sus efectivos.

A principios de la centuria se acometió la construcción de un nuevo cementerio fuera del recinto urbano. En 1903 se clausuraba el viejo ubicado en la Villa y se inauguraba el de "San José", situado en el camino de Rute a medio Kilómetro de la población. También de los comienzos de siglo son los inicios del tendido de la red eléctrica, cuya consolidación e historia está llena de avatares, enfrentamientos, iniciativas locales y hasta municipales para construcción de una fábrica hidroeléctrica que satisficiese las demandas de la población. 

Economía  

Su economía se basa en la huerta, el olivar y la vid. Una parte de su término municipal forma se encuentra dentro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas. 

Puerta natural de entrada al parque de la Subbética. Posee una altitud de 448 metros sobre el nivel del mar, abarca dentro de sus 227,5 km² a ocho caseríos, entre los que destaca Gaena, La Benita, o las Huertas Bajas, importante foco económico de la ciudad. La Subbética Cordobesa es una zona privilegiada en muchos sentidos. Es una zona natural de paso entre Andalucía Oriental y Occidental, que comunica Jaén, Granada, Málaga y Sevilla. 

En cuanto a la economía el sector más importante es el agrario, la superficie cultivada es el 85% del total, prácticamente monocultivos son el olivo y la vid, este hecho lleva a que la comarca produzca aceites de gran calidad, ocupando al 45% de la población. El sector industrial ocupa al 30% de la población, la actividad textil, del metal, del mueble e industrias agroalimentarias están ubicadas principalmente en Lucena, Baena y Priego. El sector servicios es importante en Cabra donde ocupa al 34,4% de su población activa. El desempleo es importante, con una población activa del 31,5%, salvo en la época de campaña agrícola.

PATRIMONIO HISTÓRICO ARTISTICO

Casa natal de Juan Valera  

Castillo de los Duques de Sessa 

Covacha Colorá  

Covacha de los Portales  

Cueva de la Ermita del Calvario  

Cueva de la Mina de Jarcas  

Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora y de los Ángeles

Muralla urbana 

Parque Municipal de la Fuente del Río

ENTORNO NATURAL

El Macizo de la Sierra de Cabra 

El Macizo de la Sierra de Cabra está considerado como una de las maravillas naturales de la provincia de Córdoba y de la comunidad Andaluza. Tiene la categoría por parte de la Unesco de geoparque, estando bajo protección de esta.

El Macizo concentra en apenas tres mil hectáreas una de las mayores concentraciones de la geodiversidad de Andalucía. Los sedimentos calcáreos depositados desde hace doscientos millones, hasta hace veinticinco millones de años, han sido comprimidos, deformados, fracturados y emergidos en un lento proceso, donde con posterioridad las condiciones climáticas han modelado el paisaje actual convirtiéndolo en una especie de libro donde puede leerse la memoria de la tierra. 

El grupo de fósiles más representativo son los ammonites, especies emparentadas con los actuales pulpos y calamares. Esta zona es reconocida mundialmente como una de las áreas más interesantes para conocer la evolución de estos animales. Son unos excelentes datadores del paso del tiempo y permiten conocer la evolución de la Cordillera Bética. 

Los procesos de disolución de las rocas calizas dan lugar a la existencia de casi todas las formas asociadas al paisaje kárstico. Poljes como el de la Nava, las dolinas de los Hoyones y la espectacularidad del lapiaz de los Lanchares son ejemplos irrepetibles. Las formas subterráneas también se encuentran presentes con numerosas cuevas y simas, entre las que se encuentran la de los Murciélagos y la de Cabra, respectivamente. Las surgencias o manantiales ubicados a los pies de la sierra nos indican que todo este macizo, así como los adyacentes, se encuentran horadados como si fuesen un queso de gruyère.

 

Virgen de la Sierra 

Mª Stmª de la Sierra La Virgen de la Sierra es patrona de la ciudad de Cabra desde el año 1908 y alcaldesa perpetua, desde el 8 de Septiembre de 1958. Fue coronada canónicamente con carácter pontificio, por privilegio otorgado por S.S. El Papa Juan Pablo II, el día 4 de Junio de 2005, en una ceremonia que tuvo como padrinos a numerosa autoridades civiles y eclesiásticas así como a la Infanta Margarita. 

Fiestas y costumbres

Diferentes fiestas colman la vida de esta ciudad destacando la Semana Santa por tratarse de la mayor muestra de arte religioso en las calles. Y, por supuesto, las fiestas en Honor de María Santísima de la Sierra, patrona de Cabra, del 3 al 8 de septiembre. Ambas fiestas son declaradas de Interés Turístico Nacional.

El resto del año se complementa con celebraciones varias que van desde la Cabalgata de Reyes Magos pasando por Carnaval, Romerías, Fiestas de Barrios (Cruz de Mayo, Belén, Barriada Virgen de la Sierra, Fiestas Medievales en la Villa, San Antonio en las Huertas Bajas, fiestas de Gaena, …), Corpus Christi, Feria de San Juan, … hasta llegar a la Navidad.

El folclore egabrense nace al compás de las “Mudanzas”, baile típico que con una guitarra con aire de fandango se bailaba en las huertas al atardecer. Los mochileros en la Navidad tampoco pueden ser olvidados con sus letrillas y sones característicos. 

Este recorrido por la ciudad no podría realizarse sin una tranquila y relajada parada por la gastronomía egabrense. Los platos de nuestra cocina giran en torno a dos elementos clave: la tierra y el agua. La huerta y la sierra se unen para proporcionar una riqueza culinaria sin igual.

De la huerta, frescas verduras nos servirán para elaborar: empedrados, potajes, gazpachos o las típicas espinacas con garbanzos.

De la sierra, sus sabrosas carnes y típicos adobos que se convierten en exquisitos manjares para propios y extraños.

Y nuestra mesa no quedaría completa sin los dulces, los cuales no pueden faltar. Según la época del año pasarán por: gajorros, pestiños, dulce de membrillo, gachas,… y para todo el año las exquisitas Bizcotelas de las Madres Agustinas.

Tradicional "Bajá" de la Patrona desde su Santuario, el 4 de septiembreVolviendo la mirada divisamos la relajante vista que preside el Picacho donde se encuentra la ermita de la Virgen de la Sierra, Patrona de Cabra. Envidiable lugar, Sitio declarado de Interés Natural, en el que un día despejado podemos divisar desde Sierra Nevada hasta Sierra Morena. Una visita a Cabra no quedará completa si no disfrutamos del atardecer plácido que este lugar nos ofrece con la ciudad a nuestros pies y la mirada perdida en el lejano horizonte de las Sierras Subbéticas.

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