Descripción
Orígenes [editar]

Aunque se conoce la existencia de Armilla durante la ocupación romana, las primeras fuentes documentadas corresponden a la época árabe.

Dominación árabe [editar]

Durante los años del califato de Córdoba se la denominó Armillat al-Aflum o Armilla del Río. Es en esta etapa cuando Armilla comienza a florecer económicamente. Los árabes perfeccionan los trazados de riego de la vega y construyen acequias lo que, añadido a las buenas condiciones de las tierras de labor, hacen que los productos y cultivos sean de primera calidad. La localidad juega un papel destacado dentro del Reino de Granada y no solamente por las excelencias de sus productos agrícolas sino también por erigirse como tierra de paso de los mercaderes e industriales de la seda en su camino hacia la costa. Fue en las últimas décadas del siglo XV cuando esta industria, la de la seda, experimentó un fuerte auge en Armilla, cuyos artesanos tejian delicadamente todos los enseres que de esta materia prima se derivan. Sin embargo, la presión cristiana por la conquista de Granada y las batallas que para tal fin tuvieron lugar, dieron al traste con esta pujante industria y sembraron las antaño ricas tierras de labor en campos arrasados. La toma de la ciudad de Granada por los cristianos en 1492 marca un punto de inflexión en la Historia. Los Reyes Católicos suministran a la familia real nazarí salvoconductos de salida y una vez dejado su real de Santa Fe, se trasladan con todo su ejército a Armilla, donde la reina Isabel se instala con todas las ordenanzas. En las cercanías del municipio Boabdil, último monarca nazarí, coincide con el rey Fernando y le entrega las llaves de Granada. Boabdil continua hacia Armilla al encuentro de la reina Isabel. Ésta devuelve a Boabdil y su esposa Zoraya al hijo de ambos, retenido como rehén. El único vestigio de la época, el aljibe de San Miguel, fue tapado y destruido con la construcción de un reciente bloque de pisos.

Siglos XV y XVI [editar]

Cristiana ya Granada, pocos habitantes de Armilla optaron por abandonar sus tierras, ya que las capitulaciones les permitieron conservarlas. Sin embargo, la situación se volvió muy tensa al no permiterles hablar su lengua ni practicar su religión, por lo que muchos determinaron irse hacia las Alpujarras, donde durante el reinado de Felipe II los moriscos se levantaron contra las imposiciones del poder establecido. El levantamiento tuvo consecuencias para aquellos moriscos que no abandonaron Armilla y finalmente, para no correr riesgos, fueron definitivamente expulsados por decreto. Tal expulsión despobló la zona y dejó las tierras de cultivo desiertas, únicamente dos familias permanecieron. A finales del siglo XVI, 20 familias reclutadas voluntarias del norte de España llegaron a Armilla, iniciándose así el núcleo urbano actual.

Del siglo XVII al XIX [editar]

Armilla sigue su evolución con una marcada vocación agrícola. Las familias que se asentaron en la localidad y sus descendientes ocuparon las casas deshabitadas y devolvieron su original productividad a las tierras que se quedaron desiertas tras la expulsión de los moriscos. En el catastro de Ensenada en 1752, se facilitan ciertos datos relativos a Armilla, por ejemplo el número de marjales de regadío, 5031, poseyendo cada propietario eclesiástico el tripe de tierra que un propietario civil. A mediados del siglo XVIII la población armillera se asentaba en un núcleo muy limitado. Solo la calle Real hasta las eras, las plazas de los Prados y de la Aurora y la calle de la Acequia Chica estaban habitadas, siendo el resto del actual municipio terrenos de labor, la mayoría de regadío. El castastro alude a dos casas de campo a las afueras del núcleo princiapal de población: el cortijo de los Chaparros o del Álamo Gordo perteneciente a los jesuitas, y la casa de campo de Félix Martín, vecino de Granada. A finales del siglo XVIII y principios del XIX se generaliza el cultivo del cáñamo y del lino.

Siglos XX y XXI [editar]

Muchos años han transcurrido desde que aquellas familias norteñas llegaron a Armilla, jugando la localidad un papel poco importante con una economía que continuaba basada en la agricultura y una modesta industria licorera y de la construcción (ladrillos y tejas) y albergando a un centenar de familias cuyos miembros trabajaban sin descanso para conseguir el producto que les daba de comer, el estiércol. Los más mayores todavía recuerdan el sonido de los carros basureros al amanecer. A finales del siglo XX Armilla, revitalizada por su cercanía a Granada, se convirtió en boyante municipio, destacada zona residencial y fundamental localidad del cinturón de la capital por su activa vida económica, cultural y deportiva y pretende mantener ya en el siglo XXI esta posición de privilegio en el contexto provincial. Algunos episodios de corrupción urbanística han salpicado al municipio en los últimos años.

Geografía [editar]

Armilla se enclava en la llamada Vega Alta de Granada, a unos 670 msnm, en la llanura que se extiende en el margen izquierdo del río Genil, que nace a pocos kilómetros. Sus coordenadas geográficas son 37º 08´ Latitud -3º 37´ Longitud. El relieve del municipio es llano, aunque presenta una ligera pendiente ascendente hacia el sur. Por su término municipal discurre el río Monachil.

Clima [editar]

Claramente mediterráneo continental, la climatología armillera se caracteriza por veranos secos y marcadamente calurosos, con temperaturas que pueden llegar a superar los 35 °C, mientras que el resto del año se presenta templado y húmedo, siendo en los meses más fríos cuando se concentran buena parte de las precipitaciones anuales y evidentemente se registran las temperaturas más bajas, con frecuentes heladas. Destaca la acusada diferencia de temperatura entre el mes más frío y el más caluroso, casi 18 °C. Las horas anuales de sol se aproximan a las 3.000.

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