Descripción
Enlace al Ayuntamiento

La población de Alcaudete se sitúa a los pies de la Sierra Ahillos, abriendo las puertas de la Comarca de la Sierra Sur a tierras cordobesas. Su fortaleza y caserío se levantan invencibles hacia el cielo azul, asomándose a las ricas vegas de las cuales salen los principales productos para la elaboración, en los meses de verano, de la pastelería navideña, cuya fragancia impregna y endulza el aire de esta tierra. Su término ocupa 237.6 kilómetros cuadrados, donde se incluyen tres bellísimas aldeas pedaneas con sus respectivos términos.  

HISTORIA

Más de 200 asentamientos arqueológicos inventariados en su término municipal atestiguan una intensa y continua ocupación humana de estas tierras desde el Paleolítico superior. Entre los restos arqueológicos destacan los de varios "oppida" (Cerro de la Celada, la Torre del Moro o el Cortijo de la Muela), con una estrecha relación visual entre ellos, a través de torres, referentes fundamentales de la forma de controlar un territorio "caminos, vados y valles fluviales" durante época ibérica.  

Los orígenes del núcleo urbano de Alcaudete se remontan a época romana, en la que según las fuentes epigráficas se adscribe a Sosotigi, municipio flavio.  

Por su abundancia de agua y manantiales los árabes la nombraron al-Qabdaq, ciudad de los manantiales. Fueron ellos los que levantaron la imponente fortaleza que alcanzó fama de inaccesible en el periodo califal. Este alcázar fue centro de protección de una medina comerciante muy activa, estaba ubicado en una importante red viaria y comercial y fue militarmente codiciado tanto por musulmanes como por cristianos.  

Desde la primera conquista cristiana en 1085 por Alfonso VI, en los siglos siguientes cambió varias veces de manos entre castellanos y andalusíes. Incluso después de la batalla de las Navas de Tolosa y el avance de Fernando III no cesaron los trueques: el rey Santo la cedió al rey moro de Baeza, luego a la Orden de Calatrava, volvió en periodos intermitentes a estar en manos de los nazaríes, hasta que Alfonso XI la conquistó definitivamente en 1340.  

A finales del siglo XIV, instalada la dinastía de los Trastámara, la villa se enajenó a la corona y pasó a merced de un particular como señorío: una de las ramas de los Fernández de Córdoba, la de Montemayor. En el siglo XV Alcaudete se transformó en plataforma y enclave de las tropas. Al terminar la guerra de Granada, en la primera mitad del XVI, la vida de la villa cambia y se le concede el título de conde al sexto señor de la villa. Es la época de mayor esplendor, auspiciada por la prosperidad económica en el cultivo de cereales y la ganadería, a lo que se sumaba el ser paso obligado en el camino entre el reino de Granada y Castilla. Numerosas construcciones, iglesias, conventos y ermitas, transformarán y marcarán su actual fisonomía. En esta época los Condes de Alcaudete ocupan altos puestos en el gobierno (virreyes, capitanes generales, etc.). A finales del siglo XVII se inicia un periodo de decadencia, acentuada por el absentismo de sus condes y el final de la línea masculina de los mismos, que no se habría de superar hasta finales del siglo siguiente.  

El siglo XIX está marcado por la agitación social y política de sus vecinos: sublevación del pueblo contra los franceses, la batalla entre carlistas e isabelinos en sus calles, la desamortización de bienes de propios y eclesiásticos, y por el grupo de reformistas de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, palanca de tertulias políticas y amotinamientos. 

Gastronomía 

La gastronomía alcaudetense gira en torno al aceite de oliva producto esencial en la cocina mediterránea y base de todos los guisos y frituras. 

En Alcaudete es típico el relleno de carnaval, la alboronía (ensalada de patatas, habichuelas, berenjenas y especias), el ajoblanco, la gallina en pepitoria, las alcachofas al estilo Alcaudete y las patatas al caldillo. 

La tradición dulcera de la ciudad se manifiesta en dos grandes empresas Doña Jimena con su excelente línea en bombones y Mata con sus afamadas Hojaldrinas, ambas también con la fabricación de los dulces navideños.

Dignos de no ser olvidados son los productos de sus huertas donde las alcachofas, de color verde claro, apretado, tersas y jugosas, compiten en nombradía y buena fama con las habas verdes, tiernas y pequeñas. Otra forma de tomar las habas frescas es guisadas junto a sus vainas troceadas en la no menos popular y deliciosa "sobrehúsa". Igualmente famosas y acreditadas son las "alcachofas al estilo Alcaudete", que no son sino alcachofas rellenas con una masa de pan, huevo, perejil, carne picada y vino, y hervidas con una salsa hecha con ajo, perejil y harina.

Deliciosos postres son las frutas de sus riberas, como los famosos duraznos, melocotones de carne muy pegada al hueso, acompañados del tradicional resol, licor de hierbas de procedencia italiana que en su origen se preparaba con la hierba "ros solis", es decir, rocío del sol, y que en sus diversas variedades acompañó las sobremesas de nuestro Siglo de Oro. La repostería tradicional está representada por exquisiteces como los pestiños, las empanadillas de cabello de ángel, los bollos de higo, unas originales natillas llamadas "monte nevado", o las compotas de ciruelas y orejones.

En los vuelos internacionales de las compañías aéreas españolas se puede culminar una comida a diez mil metros de altitud con unos deliciosos dulces hechos y comercializados en Alcaudete. No en vano ya el Deán Mazas, a finales del siglo XVIII, glosaba, en su "Retrato al Natural", algo tan dispar como los alcaparrones con azúcar que se solían comer en esta tierra.

El día de Reyes Magos se celebraba dando cuenta de un guiso de patas y orejas de cerdo, del mismo modo que como preludio de cuaresma se prepara el suculento relleno de Carnaval "masa de carne y especias", compitiendo en sabor con platos de vigilia como el encebollado de boquerones o el potaje de Viernes Santo. De Alcaudete son típicos también el ajoblanco, el salmorejo, las patatas en caldillo orégano o la alboronía, que es una ensalada de patatas, habichuelas, berenjenas y especias. Pero sin duda Alcaudete es famosa por sus orejones, es decir, los melocotones deshuesados, troceados y secados al sol, que habrán de dar sabor afrutado a los azucarados ponches de vino, y llegado el caso darán cuerpo al no menos tradicional potaje de ciruelas y orejones.

Concurso de fruta

Alcaudete tiene unas importantes riveras que desde tiempos lejanos, han venido produciendo una extensa variedad de excelentes frutas. 

FIESTAS Y COSTUMBRES

Históricamente en los días más importantes de su Feria (17 y 18 de septiembre) se celebra el Concurso Comarcal Hortofrutícola. Los hortelanos de la comarca, presentan sus mejores, melones, sandías, calabazas, manzanas, peras, tomates... y como no sus excelentes y olorosos melocotones, en todas sus variedades, para concursan por unos premios, donde lo más importante es el ser ganadores.  

Las frutas participantes se exponen en una peculiar Exposición de Fruta. En la noche, del día 18, la fruta se subasta popularmente. 

Posiblemente la fiesta más importante de Alcaudete es su Semana Santa, donde cerca de una treintena de pasos procesionan asociados a trece cofradías y con imágenes como la de San Elías del s. XVII. Destaca la escenificación de pasos litúrgicos, como el paso de Abraham, la Venta del Señor, Arrepentimiento de Judas, Buen y Mal Ladrón, la Verónica, Apóstoles, con textos que se remontan al siglo XIII. Un elemento característico es el desfile de bandas de romanos. 

Se celebran fiestas en honor de la Santísima Virgen de la Fuensanta, patrona de Alcaudete desde el siglo XIX, tiempos en los que se funda su cofradía, en 1881, si bien es tenida como más antigua pues se cree que ya para 1511 existía una primitiva ermita de la Virgen. Las celebraciones de la Patrona comienzan el último sábado y domingo de abril, cuando se procesiona solemnemente por las calles de la ciudad, para rendírsele culto, durante todo el mes de mayo, en la iglesia del Carmen. La noche del 14 al 15 de agosto se celebra "La Velada", una romería nocturna en honor de la Virgen, y al amanecer se celebra la "misa del alba". Antiguamente los hortelanos oían esta misa después de haber procesionado a la Virgen por sus huertas acompañándola de antorchas, dando comienzo a continuación a la romería. 

Antigua es su Feria Real,originalmente de ganado, que se celebra del 15 al 19 de septiembre en el marco incomparable del Parque de Nuestra Sra. De la Fuensanta, destacando en la misma, su feria de día, así como su concurso comarcal hortofrutícola. Otra fiesta local es la celebración de Santiago y Santa Ana, el 25 y 26 de julio. 

Como muestra de la riqueza de su folclore, en la aldea de los Noguerones se baila el fandango "rajao", del que también se conserva la vestimenta. 

Música, Pintura y ParapenteLocalidad donde la música está muy arraigada, cuna de grandes músicos. Otro aspecto importante de la cultura de Alcaudete está en el mundo de las Artes Plásticas y Aplicadas. Durante el verano ya viene siendo costumbre ver centenares de pintores por sus calles, bien para participar en su importante Concurso de Pintura Rápida o en los Cursos Nacionales de Paisaje. 

En cuanto al ocio, que mejor que los paseos por su impresionante parque, Vía Verde, o sus excelentes parajes naturales, como el de la Fuente Amuña o presenciar los excelentes vuelos del parapente por el cielo alcaudetense o pescar en el Pantano Vadomojón. 

ENTORNO NATURAL

El término Municipal de Alcaudete contiene un entorno paisajístico y natural de envidiables panorámicas. Son dignos de mención tanto las distintas vistas desde la Sierra Ahillos, zona de grandes valores botánicos, faunásticos, geológicos, medioambientales y de ocio, como la belleza y cultura del paisaje agrario, donde sus blancos cortijos emergen como islotes en un enorme mar de olivos.  

Las huertas y zonas de regadío, importante legado heredado de la cultura andalusí, se encuentran, sobre todo en las riberas de los ríos San Juan y Víboras. Sin embargo lo más destacable del paisaje natural alcaudetense lo constituyen la existencia de tres lagunas estaciónales de alto interés natural:

la Laguna de Tumba de la Graja, Laguna Honda y la Laguna del Chinche, siendo estas dos últimas las únicas Reservas Naturales existentes por estas zonas. Su gran importancia se debe a la abundante fauna de aves acuáticas invernales, entre ellas fochas, zampullín, flamencos, etc. que crecen entre la vegetación de carrizos, eneas, taráis y salicornias.

Pero sin lugar a dudas, la verdadera protagonista de este humedal es la malvasía, especie catalogada en peligro de extinción. El paisaje acuático de Alcaudete se ve ampliado con la presencia de un embalse de regulación denominado Vadomojón, resultado de la unión de los ríos Guadajoz y Víboras en el límite de este municipio jiennense con la provincia de Córdoba. 

ALTURAS PRINCIPALES DEL TERMINO MUNICIPAL DE ALCAUDETE

Sierra Ahillo 1.455 m.

Morrón Redondo 1.020 m.

Morrón Largo 957 m.

Cerro de los Santos 831 m.

Sierra de la Caracolera (de Codes) 1.285 m.

Sierra de San Pedro 1.043 m.

Caniles 839 m.

Torre Maestra 812 m.

Sierra Orbes 787 m.

Calvario 688 m.

Villodres 615 m.

Sierra Chircales 1.205 m.

Cerro Utrera 979 m.  

Río Víboras 

Nace en el casco urbano de Fuensanta de Martos teniendo al principio el nombre de Arroyo de Fuensanta, al cuál se unen otros arroyos, que al engrosar sus aguas le dan verdadero carácter de río. 

Entra este río en el término de Alcaudete después de pasar por la venta de Pantalones, entre los cortijos del Almendro y del Pontón, recibiendo próximo al primero por la derecha el arroyo de las Rosas y por la izquierda cerca del segundo el arroyo de la Fuente la Zarza. Continua el río siendo atravesado por el puente por el que discurre el ferrocarril, cerca del que se encuentra un puente medieval, llamado "puente romano" por creerse que formaba parte de un ramal de la calzada romana. 

Prosigue el Víboras entre alturas aproximadas de 500 metros, recibiendo por la derecha los arroyos del Chaparral y Despeñabueyes. Se introduce en el Vado Judío para llegar después hasta la carretera Cabra-Ubeda. 

Sigue discurriendo cerca de la carretera durante dos kilómetros, entre Sierra Llorosa y la Cebezuela recibiendo por la izquierda el arroyo del Llamo del Arenal, y por la derecha los arroyos del Valle y de Villodres. En éste trayecto tiene un puente en el Vado Hondo. Después se separa de la carretera, donde se unirá ya nuevamente en Noguerones, recibiendo el arroyo de Mazorque. 

Después prosigue su curso hasta unirse al río San Juan, que más tarde se une el río Guadalquivir, con el nombre de Guadajoz. 

El caudal de agua de este río es muy irregular, dependiendo del régimen de lluvias. En verano en algunos lugares desaparece, por la escasez de lluvias, sin embargo en invierno, con grandes tormentas llega o desbordarse. Riega unas 35.000 Ha. o lo largo de su recorrido. Este río supone gran importancia para el desarrollo de los cultivos de hortaliza de Alcaudete, puesto que es en las riberas de los ríos, debido a la abundancia de agua donde estos cultivos son habituales. 

Este río tiene uno longitud total, hasta su unión con el río San Juan, de 37 Km.. Dentro del término posee unos 15,5 Km. de su recorrido total.   

Río San Juan 

También este río tiene gran importancia para los olivares de riego. 

Nace en el término municipal del Castillo de Locubín, aunque su nacimiento no está muy claro, parece que nace en los montes Gracia y cerro Marroquí, cerca de Valdepeñas. 

Entra en el término de Alcaudete por el puente de Alcalá, continua por Saltobazos dejando a su izquierda la Torre de Ajos y otros parajes. 

Recibe por la derecha el arroyo de Chiclana, que sirve de línea divisoria con el término del Castillo en gran longitud. Por este mismo lado recibe el arroyo Meneses. Ente río forma límite con Fuente Tojar, en el transcurso del cuál recibe por la derecha el arroyo de Fuente Nueva. Vuelve a formar límite con Priego de Córdoba hasta cerca del puente de Baena, donde se le une el río Salado. 

A partir de la desembocadura del Salado se le da el nombre de Guadajoz. Recibe en este trayecto por la derecha el arroyo de Luceríco, al que se le une, antes de llegar a él, el arroyo de Chorreadero, Zagales y el de Viruelo. Cuando se le une el río Víboras empieza a formar límite con Baena recibiendo por la derecha el arroyo de Algibejo. 

Riega a lo largo de su recorrido 29.000 Ha.. 

Al igual que el Viboras, éste sufre el estiaje, pero con menor intensidad, no llegándose a secarse. Su longitud hasta el puente de Baena es de 33 Km., encontrándose dentro del término 23,6 Km. 

Arroyos con riegos 

Las aguas de los arroyos alcaudetenses riegan 13.500 Ha., pertenecientes casi todas ellas al cultivo principal de Alcaudete, es decir, el olivo. Por importancia podemos citar: Fuente Nueva, Chiclana, Ahillo, Fuente la Zarza, Maimón, Fuente Záide, Chorreadero, etc. 

Fuente Amuña 

Riega unas 450 Ha.. Su caudal es muy irregular, tomando agua rápidamente, sus veneros con las lluvias y disminuyendo en tiempos de sequía. De esta fuente toma parte de su agua el municipio para el abastecimiento público de Alcaudete, que antes tenía carácter privado. De ahí la importancia de esta fuente, que fue un factor decisivo para el establecimiento de Alcaudete en esta zona. 

Otros recursos fluviales 

Además de lo mencionado anteriormente, existen en el término municipal de Alcaudete, dos lagunas de una extensión considerable, situadas al Oeste del casco urbano y cerca del río Víboras, a unos 5 Km. de la confluencia de éste con el río San Juan, y que reciben el nombre de Laguna del Chinche, más cerca del Víboras, y Laguna Honda, un poco más alejada. Sus aguas son utilizadas para el olivar de riego, y en menor grado para el regadío de las hortalizas. 

Dentro del término municipal de Alcaudete, existen dos espacios naturales protegidos: la reserva natural de la laguna del Chinche y de la laguna Honda (lagunas naturales de carácter endorreico).  

En Alcaudete las plantas aromáticas tienen gran importancia por su empleo familiar: (condimentos para la comida, embutidos, etc.) Entre éstas destacan: tomillo, romero, hinojos, etc. 

Existen también otra serie de plantas que en cierto modo son rentables como la encina (alimentación de cerdos); zarzales (productores de moras blancas o rojas, que son frutos muy apreciadas en Alcaudete); arbulagas (caracterizada por su gran cantidad de espinas, que hace casi imposible el paso entre ellas); el azebuche (especie de olivo cuya fruta es la aceituna, pero en reducido tamaño, y que se utiliza este fruto como cebo para la caza de ciertas aves), pinos piñoneros (que están localizadas sobre todo en las cimas de los montes, aunque la producción de piñones de estos pinos es escasa); majuletos (de aspecto espinoso, su fruto es el majuleto, comestible y de color rojizo). 

Además de estas plantas existen otras de menor importancia, debido al poco aprovechamiento que tienen, entre ellas destacan: quejigos, retamos, espartos (con importancia considerable debido a su utilización en la elaboración de espuertas, serones, etc.) matagallos, cornicabra, etc.. 

Toda esta serie de plantas nombradas se encuentran repartidas por todo el término de Alcaudete en mayor o menor medida.  

Los animales salvajes más característicos de Alcaudete son: 

El tejón común, que viven en casi todo el término municipal (Sierra Orbes, Ahillos, Chaparral, etc.). 

El erizo que también es común en todas las zonas de Alcaudete y que es especialmente abundante en Los Noguerones. 

El gato montés, del cual se encuentran cada vez menos ejemplares en Alcaudete, calculándose que viven entre 3 y 7 parejas, la mayor parte en la Sierra Ahillos y alguno en la Sierra Orbes, encontrándose en fase de extinción en el municipio. 

La gineta que es un animal que se encuentra en todo el término municipal con un claro aumento en los últimos años. 

El hurón que habita en zonas boscosas y de escasa vegetación, e incluso en campos y viviendas humanas, dándose el caso que algunos de los que moran en la Sierra Ahillos o Sierra Orbes pueden ser descendientes de hurones previamente domesticados y que luego han pasado a ser totalmente salvajes. 

El zorro que se encuentra por todo el término municipal de Alcaudete, estando su número en progresión, aunque los descastes por veneno y caza no dejan de aumentar, por ser este animal un gran depredador de las piezas más comunes de los cazadores (conejo, perdiz, etc.). 

La comadreja vive por todo el término de Alcaudete, en las Sierras y en los olivares, aunque dada su gran astucia y precaución no se la suele ver frecuentemente. 

La liebre que se encuentra por todo el término de Alcaudete. 

Además de los animales nombrados anteriormente, más comunes en Alcaudete, existen otros con menos trascendencia en la fauna como son la perdiz que se encuentra diseminada por todo el término municipal de Alcaudete; el conejo que abunda en todo el término; la víbora que se encuentran en Alcaudete en la sierra Caracolera especialmente; el Jabalí que al igual que la víbora habita sobre todo en la sierra Caracolera. 

Abundan también otros reptiles con menor importancia, como son: el lagarto y la salamandra, así como el escorpión. 

Entre la fauna fluvial podemos reseñar las truchas (en la cabecera del río San Juan) y el barbo. 

Además de todos los animales nombrados en este apartado, merece una especial atención debido a su poca frecuencia, no solo aquí sino en toda España, las águilas reales que se ubican en Alcaudete en ciertas épocas del año, estableciéndose en la Sierra Ahillos y en la Sierra Orbes. También existen en Alcaudete halcones en grado muy reducido, pero en mayor número que las águilas, porque frecuentan una mayor extensión: Sierra Ahillos, Sierra Orbes, Los Morrones, Sierra de Chircales, etc.    

 

PATRIMONIO HISTÓRICO CULTURAL 

Castillo

En la época emiral se levantó una impresionante fortaleza que alcanzaría fama de inaccesible en el periodo califal. "Alcaudete es un fuerte considerable -escribió el historiador Al-Idrissi-, construido al pie de una montaña que mira al Occidente, y donde hay un mercado muy frecuentado". El alc´zar fue centro de protección de una madina comercialmente muy activa, ubicado en una importante red viaria y comercial y fue militarmente codiciado tanto por musulmanes como por cristianos. 

La estructura actual del castillo es obra de la orden de Calatrava, de los siglos XIII y XIV. Realizado en mampostería complementada por cantería, su planta, en forma de elipse, se adapta bien a la cumbre del cerro. La puerta principal, en el extremo norte, está constituida por un arco de medio punto, enmarcado por un alfiz, y defendida por dos torres de planta cuadrada con sus esquinas externas redondeadas. Contaba para la defensa con seis torres entre las que destaca la del Homenaje; un pasillo en forma de foso que garantizaba la vigilancia interior desde diferentes posiciones; y una poderosa barbacana que guarda las proporciones bizantinas con la muralla. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985. 

Iglesia de Sta María

A finales del siglo XV, tras la conquista de Granada, a los pies del Castillo, se inici&ocute; la construcción del que sería el símbolo arquitect&ocute;nico de la ciudad, la iglesia de Santa María, de gran empaque monumental, en sustitución de un pequeño templo.

En el interior del templo se pueden observar dos partes claramente diferenciadas: el cuerpo de la iglesia, con un marcado eje longitudinal y tres amplias naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales; y la cabecera, añadida posteriormente. Pilares góticos, arcos ojivales o bóvedas de crucería, indican claramente el predominio del lenguaje gótico-mudéjar en un siglo renacentista. Las connotaciones del templo abacial de la vecina Alcalá así como la mentalidad medievalizante de los señores de Alcaudete y patronos de la iglesia, los Fernández de Córdoba, ayudan a explicar la singularidad plateresca de esta iglesia. 

La gran calidad de la cantería y sus contrastes cromáticos denotan la ambición del proyecto. La esbeltez de sus pilares se corresponde con la amplitud y claridad espacial. La capilla mayor tiene una magnífica puerta de acceso y ventanas de corte palladiano como cabía esperar de Francisco del Castillo, un arquitecto formado en el manierismo serliano. La capilla, cubierta con bóveda vaída y decorada con dibujos geométricos es un magnífico contrapunto a las bóvedas de crucería estrellada que llevan el sello de Martín de Bolívar. 

Especial valor tienen sus portadas, tanto la del hastial oeste, levantada entre 1532 y 1542, como la del sur, edificada entre 1540 y 1543. La primera se conoce como Portada del Perdón por la figura de Dios Padre que preside la clave de bóveda del arco y en la que destacan el alfiz en moldura de bocel, las dimensiones de su frontón triangular y la decoración plateresca. La otra portada, la lateral, con influencias de Siloé, cuenta con una mayor profusión iconográfica y ornamental. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931. 

Iglesia de San Pedro 

Se creó sobre una antigua ermita, en los nuevos arrabales, como consecuencia del espectacular aumento de la población que experimentó Alcaudete a partir del siglo XVI. 

El autor de la traza, Francisco del Castillo, daba más importancia a la estructura que a la decoración. Un sencillo exterior da paso a un interior de gran belleza y armonía, que también refleja un ambiente de austeridad: el espacio es unitario, geométrico y claro; la planta es de salón, cuenta con tres naves -separadas por esbeltas columnas que sostienen bóvedas vaídas-, cabecera recta, y el coro y la torre están construidos a los pies. Los soportes no se ajustan a los cánones clásicos. Los contrafuertes exteriores de los muros de sillería enfatizan el criterio de sobriedad. Fue terminada por Juan de la Monja en la segunda mitad del siglo XVI. 

Ayuntamiento y Plaza 28 de Febrero

A partir del siglo XVIII, el Ayuntamiento se convertiría en símbolo de la localidad y su plaza en el nuevo centro urbano. Su estructura presenta una nueva volumetría cúbica, cuya homogeneidad queda rota por la verticalidad de su portada, acentuada por la pequeña torre del reloj. El motivo iconográfico del arcángel San Miguel de la hornacina recuerda su patronazgo sobre Alcaudete, en tanto que su mixtiláneo remate lo aproxima a la estilística granadina. 

El edificio presenta características barrocas en cuanto al movimiento de los elementos de la fachada: escalinata, pilastras, dinteles, balcones, ventanas con salientes rejas y miradores, frontón curvo, hornacina, escultura de San Miguel, etc.; por lo que podemos entroncarlo con la corriente barroca. Pero, a su vez, es clásico por el estudio de la planta, por lo que podemos incluirlo dentro de la tipología de edificio civil perteneciente al barroco clasicista. Recientemente, en 2004, ha sido declarado Bien de Interés Cultural.  

Iglesia del Carmen 

Del primitivo convento de la Encarnación sólo queda en la actualidad la iglesia, que se conoce con el nombre de iglesia del Carmen. La fundación del convento data del 10 de octubre de 1590 y tuvo como patrocinador y promotor material al IV Conde de Alcaudete, D. Francisco de Córdoba y Velasco. 

El templo, de estilo manierista, está dentro de las concepciones arquitectónicas de la época, así como de las especiales características de las iglesias conventuales de los carmelitas descalzos. La planta, de una sola nave, se abre formando un corto crucero cubierto por una cúpula, en la cual al ser limpiada han quedado al descubierto una serie de pinturas que representan a los cuatro evangelistas, Santa Teresa y San Juan de la Cruz. A ambos lados de la nave se ubican tres capillas laterales que se van agrandando a medida que se aproximan al crucero. A los pies de la iglesia se encuentra el coro sobre arco carpanel. Tras el presbiterio nos encontramos con el camarín de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cubierto por una bóveda de estilo barroco.  

Convento de Santa Clara  

La autorización eclesiástica para su fundación fue dada por el pontífice Alejandro VI en bula concedida en Roma el 21 de Septiembre de 1499. Sus fundadores en lo material fueron don Alonso Fernández de Córdoba y su mujer Dña. María de Velasco. En lo espiritual, siete monjas del Convento de la Santa Cruz de Córdoba que se instalaron en la Ermita del Espíritu Santo hasta aproximadamente el año 1550. 

Destaca su portada con columnas salomónicas. En la provincia de Jaén es el único ejemplo de portada completa en piedra que existe, apareciendo superpuesta en dos pisos. Esta obra está relacionada con la de Hurtado Izquierdo en Córdoba o la fachada de la universidad de Granada. Sin fecha ni autor, por el parentesco con la fachada de la Merced de Córdoba (1745) parece ser que es un poco más temprana, pudiendo situarse en el primer cuarto del siglo XVIII. 

El edificio es de planta rectangular, tipo cajón. Podemos situar su construcción en la frontera entre los siglos XVI y XVII. En sus pies, la iglesia se prolonga por un coro bajo, separado de la misma por una celosía de inferior altura al resto del templo. Además cuenta con otro coro lateral al presbiterio. La iglesia cuenta con una capilla que se erigió como sepultura de D. Martín de Córdoba, cuarto hijo del primer Conde de Alcaudete. Posee una reja de principios del siglo XVII, con el escudo nobiliario de los condes.  

Centro De Interpretación De La Orden Militar de Calatrava 

La situación estratégica de Alcaudete, a medio camino entre tres provincias andaluzas, Córdoba, Granada y Jaén; por las cuales discurre una de las rutas turísticas más importantes de Andalucía, le han permitido posicionarse con el nombre de "Alcaudete, corazón de la Ruta del Califato". 

El perfecto estado de conservación de las estructuras defensivas pertenecientes a la Orden Militar de Calatrava, le ha convertido en uno de los puntos de parada obligada, dentro de la Ruta Turística de los Castillos y las Batallas. 

Los trabajos de restauración que están poniendo en valor la fortaleza, van en caminados a generar un centro de interpretación, donde el visitante puede conocer la evolución histórica del edificio, desde su origen como alcázar almohade, pasando por las transformaciones desarrolladas por los freires calatravos y la construcción de un nuevo castillo, dotado de las estancias necesarias para desarrollar en él, una vida conventual; hasta concluir con la construcción en su interior, del palacio de los señores de la villa. Al mismo tiempo, conocer de primera mano, el origen e historia de la Orden Militar de Calatrava, la función de un castillo en la frontera con el reino Nazari de Granada, la forma de vida y estructura interna de la Orden, y por ultimo, los ingenios de guerra empleados tanto para el asalto como para la defensa de una fortaleza, así como el armamento manual y personal, más utilizado por los freires o monjes-caballeros. 

Por todo ello, en las diferentes salas conservadas y restauradas, y a través de medios multimedia y efectos de luces y sonidos, al visitante se le ira adentrado en el quehacer diario de los freires, en la crudeza y el peligro de la vida en la frontera, y en los principales personajes que habitaron la fortaleza.

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