Parque Natural de los Alcornocales
Descripcion

PARQUE NATURAL DE LOS ALCORNOCALESEl

Parque Natural Los Alcornocales, con una superficie aproximada de 170.000 hectáreas, está situado en el extremo occidental de la Cordillera Bética, siendo el tercero en extensión de los espacios naturales protegidos existentes en Andalucía. Pertenece a la provincia de Cádiz, excepto su borde nororiental, ubicado en la provincia de Málaga. De la primera ocupa parte del territorio de 16 términos municipales (Alcalá de los Gazules, Algar, Algeciras, Arcos de la Frontera, Benalup, Benaocaz, Castellar de la Frontera, El Bosque, Jerez de la Frontera, Jimena de la Frontera, Los Barrios, Medina Sidonia, Prado del Rey, San José del Valle, Tarifa y Ubrique) y uno (Cortes de la Frontera) de la segunda. 

Geográficamente limita al Norte con el Parque Natural "Sierra de Grazalema"; la Campiña Gaditana al Oeste; la Depresión de la Janda y la Sierra de Fates al Suroeste; el Estrecho de Gibraltar al Sur, y el Campo de Gibraltar y el valle del Río Guadiaro al Sureste y Este, respectivamente. Presenta forma de huso, con una anchura máxima en dirección Este-Oeste de 35 Km. y una longitud Norte-Sur de 80 Km., aproximadamente.

Está constituido por un conjunto de sierras de relieve abrupto y acusadas pendientes, siguiendo una dirección general Norte-Sur en el área septentrional y Sureste-Noroeste en el tercio meridional, presentando el punto más alto en el Pico del Aljibe (1.092 metros). 

Geológicamente, se encuentra caracterizado, casi en su totalidad, por la presencia de materiales con características litoestratigráficas y estructurales específicas, conocidos como Unidades del Campo de Gibraltar, destacando por su extensión areal (más del 90% de la superficie del Parque Natural) la Unidad del Aljibe. Esta Unidad está formada por dos niveles: un primer nivel, que forma la base de la misma, constituido por un conjunto de materiales arcillosos, muy plásticos, con intercalaciones de areniscas y calizas, conocidos como Arcillas de Jimena o Serie de Base del Aljibe y un segundo nivel, el más característico de la serie y el más ampliamente representado, que corresponde a la Arenisca de Gavala o del Aljibe, la cual se estratifica en potentes bancos que, a menudo, superan la decena de metros.     

La peculiar geomorfología del Parque Natural responde principalmente a la disposición y litología de los materiales aflorantes principales, esto es, las areniscas y arcillas de la Unidad del Aljibe. No obstante, la presencia de otras unidades geológicas, caso del Subbético en el extremo noroccidental del Parque, y los terrenos postorogénicos de su borde suroriental y aquellos que rellenan las vegas aluviales, diversifican las formas del paisaje dando lugar a un espacio con una elevada complejidad física. 

CLIMA

El clima del Parque Natural, por su situación geográfica (a la entrada del Estrecho de Gibraltar) y orográfica (frecuente alineación Norte-Sur de las sierras y altitudes) se diferencia dentro del clima mediterráneo al que pertenece. Predominan los vientos del Este, conocidos como Levantes, con una frecuencia superior al 43 por ciento, seguidos de los de componente oeste (Ponientes) con una frecuencia entre el 18 y 28 por ciento. La velocidad media del viento supera en Tarifa los 48 km/h., con rachas de más de 109 km/h., que llegan a alcanzar los 147 km/h. principalmente con vientos de levante. Esta violencia de los vientos es debida al "efecto Venturi" producido por las cordilleras Béticas y Rifeñas, que se estrechan, a modo de embudo, en el Estrecho de Gibraltar. 

Los vientos atlánticos del Oeste y Suroeste (vientos de poniente) son húmedos y frescos y a ellos se debe la mayor parte de las precipitaciones que se producen en la zona. Los vientos del Este y Sureste (vientos de Levante) más característicos, son los originados por la depresión de origen térmico que se instala en el verano sobre el desierto del Sahara, como consecuencia de las altas temperaturas. Estos vientos, como corresponde a su origen continental y meridional, son cálidos y secos, sobre todo en las zonas más llanas del Parque Natural.  

La humedad relativa con viento de Poniente suele situarse en el 85%, pudiendo bajar en poco tiempo a 45% e incluso al 20%, al saltar viento de Levante. Sin embargo, en aquellas zonas cercanas al Estrecho y en las cotas más elevadas de la serranía, sus efectos son contrarios, ya que la escasa humedad que absorben a su paso por el Mar Mediterráneo se condensa en las cumbres al ascender por las sierras, provocando nubes de estancamiento que determinan la presencia de nieblas espesas y persistentes llamadas localmente Barbas del Levante.  

Ello contribuye a suavizar los efectos de la sequía estival propia del clima mediterráneo en las crestas altas del Parque Natural, dando lugar a un tipo de vegetación especial conocida como bosques de niebla.  

Las temperaturas se caracterizan por su relativa suavidad y regularidad, como expresión de la influencia oceánica en el clima de la región del Estrecho. Las temperaturas medias anuales disminuyen en dirección Sur-Norte y Oeste-Este a causa de la altitud, de manera que las líneas isotermas reproducen el relieve, situándose la media anual en las costas y zonas occidentales alrededor de los 17 ó 18º C, para oscilar en las topografías más elevadas entre los 13 ó 16º C. 

La elevada pluviometría que caracteriza a este territorio se debe tanto a la cercanía del Atlántico como a la peculiar alineación de las serranías. Los totales anuales de precipitación de lluvia oscilan entre los 700 y 1.800 mm., repartiéndose entre los meses de septiembre a abril, y guardando una fuerte correlación con la altitud. Otro hecho destacado es la elevada torrencialidad de las precipitaciones, oscilando las registradas en un solo día entre el 31 y 59 por ciento de las medias mensuales para los meses lluviosos, no apareciendo diferencias sustantivas en cuanto a la altitud y orientación. El período de déficit hídrico del suelo comienza en el Parque Natural a mediados de abril, prolongándose hasta mediados de septiembre u octubre. Desde mayo a julio, parte de la evapotranspiración se provee de la reserva de agua del suelo, agotándose la misma hacia mediados de septiembre u octubre, cuando comienzan a generalizarse las precipitaciones. 

Las especiales características geológicas de la Unidad del Aljibe hace que los acuíferos que definen al Parque Natural se presenten superpuestos a diversos niveles, parcialmente desconectados entre sí, dando lugar a numerosos puntos de surgencias, rezumando a diferentes cotas y con exiguos caudales. El mayor de estos caudales no supera los 3 litros por segundo, siendo la mayoría inferiores a un litro por segundo, con una marcada estacionalidad. Todo ello determina una hidrología superficial densa, de escaso caudal y marcadamente estacional. La dificultad para la retención del agua subterránea ha obligado a la regulación en embalses. Sólo el embalse de Barbate posee una capacidad de 231 Hm3, mucho más que las aguas subterráneas, que producen menos de 100 Hm3/año.  

El Parque Natural participa de dos grandes cuencas hidrográficas: la mediterránea (48% de la superficie) y la atlántica (52%). En el Océano Atlántico vierten sus aguas los ríos Barbate (con sus afluentes Almodóvar y Celemín), Guadalete (que nace en la Serranía de Grazalema) y Jara. Hacia el Mar Mediterráneo dirigen sus aguas los Ríos Guadiaro, Guadarranque y Palmones. En las faldas de la Sierra de Luna y Algarrobo nacen también otros dos ríos de muy pequeña longitud que vierten sus aguas al Mediterráneo: Miel y Guadalmesí.  

Con respecto a la hidrología subterránea, en el Parque Natural se reconocen cinco unidades hidrogeológicas: Acuíferos existentes en las Areniscas del Aljibe (con unos recursos medios aproximados para la totalidad de la Unidad de 20 a 25 hm3/año); Acuífero Carbonatado de la Sierra de las Cabras (con recursos medios aproximados de 5,5 hm3/año); Pliocuaternario del Guadarranque-Palmones (recursos medios aproximados entre 16 y 18 hm3/año); Aluviales del Guadiaro-Hozgarganta (recursos medios aproximados de 15 a 20 hm3/año) y Acuífero Cuaternario de la Janda y del Barbate (20 hm3/año).  

Aprovechando las características fisico-químicas del sustrato edáfico dominante de las areniscas y la benignidad del clima, junto al favorecimiento antrópico debido al aprovechamiento de su corteza, el alcornocal alcanza un elevado desarrollo en estas sierras, siendo la comunidad vegetal más ampliamente representada del Parque Natural y la que le otorga su carácter emblemático principal.  

El Parque Natural Los Alcornocales y la Serranía de Ronda constituyen una de las cuatro "regiones de procedencia" del Quercus suber en Andalucía, junto a Sierra Morena Oriental y Occidental y el Litoral onubense y Bajo Guadalquivir. La superficie andaluza de alcornocal supone 245.000 hectáreas, lo que equivale casi al 50% de la extensión suberícola de España y un 10% de la extensión mundial. De ellas, el Parque Natural Los Alcornocales posee una extensión de alcornocal de 119.000 hectáreas. 

La heterogeneidad ambiental del territorio diversifica la vegetación y rompe el manto continuo de alcornoques. Así, en las umbrías y vaguadas serranas con suelos profundos y elevada humedad relativa, el alcornocal se ve desplazado por el quejigal; en las laderas montanas azotadas por los vientos, sobre suelos empobrecidos, el matorral de brezos, jaras, robledilla y brecina se hace dominante; la compacticidad de los suelos arcillosos o tierras de bujeos limita el desarrollo del alcornocal, favoreciendo su colonización por el acebuchal; en los terrenos calizos del tercio septentrional del Parque Natural se hacen reinantes el tomillar con aulagas, majoletos, encinas y quejigos, y en los cursos bajos de los ríos, los bosques de galería de fresnos, olmos o tarajes rompen la llanura con su serpenteante discurrir.  

Pero hay una vegetación característica y única en Europa que define principalmente al Parque Natural Los Alcornocales.

Se trata de los CANUTOS, un bosque de ribera peculiar de estas sierras, que está representado por las angostas vaguadas de las cabeceras de los arroyos serranos junto a la vegetación que la coloniza. A veces, esta vegetación excede en muchos casos estas hondonadas o barrancos típicos, extendiéndose en áreas con especiales condiciones de umbría, humedad o aporte acuoso debido a las constantes nieblas, recibiendo la denominación de bosques de niebla antes aludida.  

La diversidad de ecosistemas presentes en el Parque Natural, junto a la situación geográfica tan peculiar en la cercanía del Estrecho, paso obligado de las aves en sus migraciones anuales, sientan las bases determinantes para explicar la riqueza y diversidad faunística de este espacio natural. Entre los herbívoros grandes mejor adaptados a estos bosques destacan el corzo y el ciervo. Al desaparecer los grandes carnívoros, como el oso y el lobo en los siglos XVIII y XIX, respectivamente, debido a la persecución humana, sólo están presentes en el Parque Natural los carnívoros menores, como el zorro, meloncillo, gineta, tejón, comadreja, etc., que aprovechan principalmente el nivel trófico ocupado por los pequeños mamíferos, como el conejo, lirón careto, ratón de campo, topillo, musaraña, etc. En los cursos fluviales serranos la nutria sigue desempeñando un destacado papel en la cadena trófica acuática, predando al barbo, la boga o la anguila. Entre las rapaces del Parque Natural destacan las estivales águilas calzadas y culebreras, junto a las sedentarias perdiceras, además de los gavilanes, azores, ratoneros, cernícalos, alimoches, halcones peregrinos, etc. Mención especial cabe hacer a los buitres, que aunque no son tan numerosos como en las sierras calizas del vecino Parque Natural Sierra de Grazalema, sí es una especie siempre presente en el cielo serrano. En las noches, además, es fácil escuchar el canto desgarrado de los mochuelos, o los aflautados acordes del búho real, autillo o del cárabo, entre otras rapaces nocturnas.   

Las zonas de contacto entre los diferentes ecosistemas del Parque Natural se caracterizan por la elevada diversidad de pequeñas aves, destacando el agateador común, pinzón vulgar, herrerillo común, carbonero común, colirrojo real, arrendajo, currucas, zorzales, verderón, taravilla común, pico picapino, entre otros, alcanzándose un punto álgido de diversidad durante los meses de verano debido a la entrada de los contingentes africanos, y un mínimo durante el invierno, cuando estos se marchan y sólo quedan los sedentarios e invernantes.  

Las oquedades presentes en los tajos de areniscas, principalmente las cuevas cársticas existentes en el Parque Natural (Complejo Motilla-Ramblazo, Sierra de las Cabras) sirven de cobijo para once especies de murciélagos cavernícolas. Bajo las piedras, entre el matorral o refugiadas en el frescor de los arroyos, se cuentan hasta diez especies de anfibios y veinte de reptiles, por lo que sólo en el territorio del Parque Natural se halla representada el 50% de la herpetofauna continental peninsular. Finalmente, aunque la presencia humana en el área de estudio se remonta al Paleolítico (100.000-50.000 años A.C.), tal como lo demuestran los yacimientos de la Laguna de la Janda o la presencia del denominado "Hombre de Gibraltar" de raza Neanderthal, entre otros, no es hasta el III-IV milenio A.C., en el Neolítico, cuando se generalizan las manifestaciones culturales sobre la práctica totalidad del Parque Natural (dólmenes, necrópolis, abrigos con pinturas esquemáticas, etc.), resultado de un proceso de poblamiento general para el conjunto serrano, donde se practicaba la agricultura y la ganadería, alternando con la recolección y la caza.  

Desde entonces, el Parque Natural ha sido sometido a un proceso combinado de varias actividades económicas predominantes: silvícolas (carboneo, descorche, entresacas, repoblación y plantación forestal, rozas, etc.); recolectivas (palma, cepas y tarama de brezo, setas, etc.); ganaderas (cabras, vacas y cerdos, principalmente) y cinegéticas (ciervo y corzo, fundamentalmente). Estos manejos e intervenciones no quedan distribuidos de forma uniforme en el tiempo ni en el espacio para el conjunto del territorio, variando el tipo, la intensidad y frecuencia según zonas del mismo.  

La respuesta de los distintos ecosistemas a las intervenciones soportadas depende, por una parte, de los tipos de explotación, su acotación espacial, su intensidad y frecuencia; y por otra, de una serie de factores o procesos inherentes al propio ecosistema o al medio físico en que se desarrolla: factores limitativos del medio (disponibilidad hídrica, temperatura, nutrientes, radiación), procesos autoorganizativos (relacionados con el grado de complejidad del sistema) y factores desorganizativos (fuego, plagas, etc.). La interacción de este conjunto de factores y procesos, junto al manejo sufrido, da como resultado la imagen paisajística actual de los diferentes ecosistemas terrestres del Parque Natural.   

Hay que destacar la multiplicidad de relaciones físicas y funcionales que se establecen entre el Parque Natural y su entorno. Rodeado de importantes núcleos de dinamismo económico, como son la Bahía de Cádiz, el Campo de Gibraltar, Jerez de la Frontera, Ronda y la Costa del Sol, el Parque Natural muestra una baja intensidad de presencia humana, resultado de la desaparición paulatina de los asentamientos diseminados de población en el interior del mismo a lo largo de esta segunda mitad del siglo XX.  

Por otra parte, las vinculaciones del Parque Natural con algunas de las principales aglomeraciones urbanas de Andalucía y, en definitiva, las demandas que las poblaciones asentadas fuera de los límites del espacio protegido han planteado al mismo, han ido introduciendo diferenciaciones sustanciales, tanto en el paisaje como en la funcionalidad de cada una de las áreas que lo componen. La implantación de infraestructuras físicas tales como las grandes presas (Guadarranque, Charco Redondo, Celemín, Almodóvar, Barbate), la red eléctrica de alta tensión, o la red de carreteras, son una muestra del importante papel estratégico del Parque Natural para el sistema urbano y relacional del entorno del mismo. 

Aprovechamiento de recursos del Parque Natural 

El Parque cuenta con una relevante cantidad de recursos tanto naturales como de patrimonio histórico. La existencia de estos recursos ha permitido tradicionalmente el desarrollo de distintas actividades económicas, como las silvícolas, recolectivas, ganaderas ó cinegéticas que explican que la presencia humana en la zona haya sido muy notable desde tiempos prehistóricos. 

La superficie de alcornocal existente representa el 50% de la superficie dedicada a producción de corcho de Andalucía, lo que equivale aproximadamente a la cuarta parte de la superficie nacional. El aprovechamiento tradicional por excelencia de los recursos del Parque Natural lo constituye la extracción de corcho. Se estima que en la zona se producen 26.000 Tm de corcho húmedo al año. La calidad del producto obtenido es de tipo medio lo que se enfrenta a la limitación de que se obtiene de él un escaso valor añadido. La mayoría de las industrias de la zona solo realizan las primeras fases de la cadena (industrias preparadoras), siendo efectuadas las fases posteriores en las grandes industrias transformadoras de de Cataluña y Portugal. 

El uso del corcho estuvo relacionado desde antaño con la artesanía comarcal (elaboración de colmenas, raseras etc), y no es hasta el segundo tercio del pasado siglo cuando comienza su extracción intensiva y planificada, la cual vino motivada por la demanda de la industria vitivinicola. Descorche es el nombre que reciben las operaciones necesarias para la extracción del corcho, las cuales se llevan a cabo desde el mes de junio hasta mediados de agosto. En los últimos años se han llevado a cabo en el territorio del Parque Natural entre cuarenta y ochenta operaciones de descorche anuales, en las que participan entre 20 y 40 trabajadores por operación, una mano de obra exclusivamente masculina. 

Aprovechamientos ganaderos en el Parque Natural 

En el área existen gran cantidad de zonas aptas para la explotación ganadera. Entre las razas existentes en el Parque destaca la vaca retinta, raza autóctona perfectamente adaptada a la zona y cuya puesta en valor puede ser interesante. También existen algunas ganaderias de toros de lidia. Las cabañas de ovino y caprino son poco relevantes. Sin embargo se está trabajando en su recuperación gracias a la puesta en marcha de algunas iniciativas de elaboración de quesos fomentadas por las estrategias de desarrollo rural existentes en la zona. El ganado porcino desapareció de la zona en los sesenta debido a los problemas de peste porcina. Sin embargo, el mercado que se está abriendo hoy día para los productos de calidad derivados del cerdo ibérico está llevando a introducir en algunas fincas un ganado de alta calidad, en régimen extensivo. 

Aprovechamiento cinegetico en el Parque Natural 

La caza es un recurso que ofrece una rentabilida muy interesante, motivo por el que se están dedicando a ella muchas fincas del Parque (casi el 70% de la superficie está considerada como terreno de aprovechamiento cinegético especial). Las especies predominantes son el ciervo y el corzo, aunque también existen cotos de caza menor. Dado que la mayoria de estos cotos son de titularidad privada la escasa articulación de la actividad con el entramado turístico-cinegético explica que su repercusión en la economía local no sea elevada a pesar de ser un sector que podría generar empleo y renta en la zona. 

Otros aprovechamientos del Parque Natural 

El Carboneo (producción de carbón utilizando los residuos del alcornoque) Esta actividad es considerada como una de las que más han modelado la idiosincracia de este periodo natural en el pasado. La privilegiada situación geográfica del Parque, entre la Bahía de Cádiz y la de Algeciras junto con la existencia de una materia prima de excelente calidad y la presencia de importantes empresas comercializadoras contribuyeron a que el territorio del Parque se erigiera como primer centro distribuidor de carbón vegetal en la zona. 

Los trabajos relacionados con esta actividad (tala, entresacas, podas y descepes) suponían mejoras significativas para el alcornocal ya que bien realizados permiten aumentar la producción de bellota y mejorar la forma del árbol, incrementando con ello la producción de corcho y mejorando la superficie y formas de las panas obtenidas. 

La decadencia de esta actividad generó, además, la pérdida de una de las actividades que generaba más empleo. 

En la actualidad la producción de carbón se restringe al autoconsumo de los pequeños propietarios.  

Recolección de palmas. En la década de los cincuenta se generalizó la recolección de palmas u hojas de palmitos, instalándose diversos talleres porcesoadores en algunos pueblos del ámbito de influencia del Parque Natural. La hoja del palmito se recolectaba en las vegas y campiñas del entorno, siendo imprescindible la disposición de una bestia de carga para la faena. En estas "fábricas de palmas" se maceraba, molturaba, peinaba y rastrillaba la hoja hasta convertirla en "crin" vegetal, un producto textil que se destinaba al relleno de butacas, cojines o colchones. La aparición de los derivados del petróleo convirtió este aprovechamiento en no competitivo, cerrándose los ingenios industriales asociados a la elaboración de crin, hasta el punto de que hoy no existe ninguno en el Parque, habiéndose dejado de recolectar la palma.  

La Recolección de plantas aromáticas y medicinales. La recolección de plantas destinadas al consumo gastronómico como el laurel o el orégano, ha sido una forma tradicional de aprovechamiento de estos recursos en el Parque Natural. En los años cincuenta se aprovechaba una extensa variedad de plantas medicinales del Parque Natural, que eran demandadas por consumidores foráneos. Las especies más demandadas eran el poleo y la mostaza. 

Los principales productos utilizados en estos aprovechamientos son el poleo, el rusco, el cantueso, la jara pringosa, la chicoria y el laurel. También destacan el orégano y el tomillo. En la actualidad se están produciendo aceites esenciales, ambientadores, colonias, perfumes, gel y jabones, a partir de productos naturales.  

Recolección de productos silvestres (espárragos, tagarninas, caracoles, higos, otros). Los productos más recurrentes son los espárragos, tagarninas, cabrillas y caracoles, aunque también hay que citar la recolección de higos (chumbos y brevales) y alzofaifas, en verano, y madroños, cogollos de palmitos o palmichas, en invierno. La comercialización de los productos se realiza hoy mediante venta directa en la calle, en las ventas o a compradores establecidos en los pueblos que más tarde llevarán los productos a los mercados circundantes.  

Aprovechamiento de las piñas. La valorización del piñón en los últimos tiempos, así como la puesta en producción de los rodales repoblados en los años cincuenta y sesenta, han posibilitado este aprovechamiento. El piñón se destina principalmente a la confitería, con unas excelentes perspectivas de comercialización, fundamentalmente en Estados Unidos. Pero es Italia quien comercializa la mayor parte de la producción. No obstante se discute la conveniencia de esta especie , así como otras coniferas presentes en el Parque Natural, por su alta tasa de inflamabilidad y por tratarse de especies que, si bien se adaptan perfectamente al terreno, no son autóctonas del mismo.  

Aprovechamiento de las setas. El aprovechamiento de las setas es uno de los más novedosos de la zona. En los diversos pueblos del Parque Natural, una vez recolectado el producto se vende a intermediarios o a compradores directos, que a su vez lo remiten a los consumidores, en su mayoría fuera de la región. De hecho, la cultura micológica se mantiene en muy pocos lugares de Andalucía. Uno de los principales problemas vinculados a este aprovechamiento radica, sin embargo, en la irregularidad de las producciones. Otros aprovechamientos dignos de mención son el aprovechamiento de la cepa de brezo para su transformación y fabricación de pipas de fumar y el aprovechamiento de la tarama de brezo para elboración de estructuras de brezo y casetas de madera. 

También son destacables las actividades silvicolas tales como desbroces, podas, limpiezas de suelo, tratamiento contra plagas y enfermedades.

Aunque estas últimas actividades son muy marginales, y algunas incluso han desaparecido prácticamente, su recuperación y puesta en valor podría incrementar la diversificación de actividades y la generación de empleo y renta en la comarca, reforzando la imagen de espacio natural no alterado y fuertemente arraigado a sus actividades tradicionales, lo que por su originalidad y peculiaridades permitiría complementar la oferta de turismo rural de carácter etnográfico. 

Declaración de Parque Natural de Los Alcornocales 

El Parque Natural de Los Alcornocales (Cádiz-Málaga) está protegido según consta en el artº. 7 de la Ley 2/89, de 18 de Julio, por la que se aprueba el Inventario de Espacios Naturales Protegidos de Andalucia, y se establecen medidas adicionales para su protección. 

Por otra parte, las masas de alcornocal del Parque Natural figuran en el V Programa de Acción Comunitaria, catalogadas entre los principales bosques residuales comunitarios; y su riqueza biológica asociada, también. Además, esta declarado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), nº 049, según la Directiva 79/409/CEE relativa a la Conservación de las Aves Silvestres. La catalogación de un área como ZEPA implica su consideración como Zona Especial de Conservación (ZEC) según la Directiva 92/43/CEE sobre Conservación de Los Hábitats Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres y, por tanto, su inclusión en la RED NATURA 2.000 en virtud de su Art. 3.1.  

Una muestra de estos valores es la siguiente: 

Es una masa forestal de 170.025 Has. donde abundan los alcornoques, el quejigo andaluz, además de las encinas, algarrobos y acebuches centenarios.  

Tiene una inmensa capacidad para regenerar el aire, creando oxígeno a través de la fotosíntesis.  

Tiene una capacidad infinita para retener el agua de tal manera que podría ser considerado el "pantano natural" de la provincia de Cádiz, (encontrándose en él los embalses de Guadalcacín, Hurones, Barbate, Charco Redondo, Guadarranque, Celemín y Almodovar).  

La diversidad de especies de flora y fauna que en él se encuentran, probablemente constituyan la muestra más representativa de las comunidades biológicas mediterráneas, en un marco conformado por uno de los bosques de alcornoques más extensos de Europa.  

Es una garantía contra la erosión y el avance del desierto.  Mantiene ecosistemas únicos con endemismos y reliquias de otras eras de la vida de la Tierra.  

Contiene una gran variedad de paisajes, modelados por todas las montañas y valles que alberga.  

El legado cultural e histórico, con multitud de restos prehistóricos y de distintas culturas de nuestros antepasados, están presentes en muchos rincones del espacio natural.  

Es un lugar para el sustento y la riqueza de numerosas personas que aún viven de la explotación de sus recursos, tanto agroforestales como ganaderos y cinegéticos.  

Es un lugar de ocio y esparcimiento para los numerosos habitantes que viven en su entorno y periferia.   

En fin, es un lugar de encuentro con la Naturaleza con múltiples posibilidades: científicas, culturales, estéticas, deportivas, educativas, turísticas, etc   

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