‘La Ruta de la Luz’ propone un viaje por los encantos de Huelva
La ruta recorre 18 municipios y bellos rincones con objeto de dar a conocer al visitante la diversidad de paisajes de esta provincia andaluza
El Patronato de Turismo de Huelva ha presentado recientemente ‘La Ruta de la Luz’. Esta ruta hace un completo y emotivo recorrido por 18 municipios y lugares que resumen la oferta turística de la provincia andaluza. Se trata de plasmar la esencia, la historia, la cultura, el arte y la gastronomía de una tierra de contrastes que ofrece al visitante una diversidad de destinos que abarcan desde la naturaleza de la sierra hasta los paisajes de una bellísima costa.
La ruta está recogida en un libro, escrito por José Luis Gozálvez y Antonio Ramírez Almanza, y coeditada por El País-Aguilar. A lo largo de 64 páginas, esta obra, que lleva como subtítulo ‘Por los caminos de la provincia de Huelva’, presenta fotografías de los lugares que componen la Ruta de la Luz, desde las marismas de Doñana ante la ermita de El Rocío hasta la imposible gama cromática de la Corta Atalaya en las minas de Río Tinto o la última luz de Andalucía en Ayamonte.
La Ruta de la Luz comienza en la ermita de El Rocío y finaliza en la ciudad de Huelva después de haber atravesado y visitado las siguientes localidades y destacados rincones de la provincia: Mazagón, La Rábida, Moguer, Niebla , Berocal, Riotinto, Aracena, Fuenteheridos, Alájar, Almonaster la Real, Puebla de Guzmán, Sanlúcar de Guadiana, Ayamonte, Punta del Moral, El Rompido, Marismas del Odiel y el Mirador del Conquero.
EL ROCÍO
Situado en el término municipal de Almonte, existe un mirador que se levanta a 300 metros a espaldas de la ermita, junto al Acebuchal, con ejemplares milenarios de este olivo silvestre. En la orilla opuesta de la Madre de las Marisma, al pie de la carretera Almonte-Matalascañas, está La Canariega y un magnífico sendero que bordea estos humedales. Son excelentes los vinos y los brandys del Condado de Huelva. También se recomienda probar los langostinos y las coquinas.
MAZAGÓN
El conjunto de dunas y médanos están perfectamente localizados en el kilómetro 46 de la carretera que une Mazagón y Matalascañas. Se ha adecuado una zona de aparcamiento y cómodos senderos de madera que coronan una panorámica soberbia de la playa virgen entre pinos, enebros, sabinas y camarinas, la flor de la duna. Es una de las playas más tranquilas del litoral. Destaca su puerto deportivo, además del paraje de dunas fijas del Asperillo.
LA RÁBIDA
Mirando hacia América se abre un pequeño mirador en la planta alta del claustro mudéjar del Convento de La Rábida, que aún mantiene parte de los muros y de las estancias donde se alojó Cristóbal Colón. Desde el mirador se divisa también el Muelle de las Carabelas, y la estatua del Almirante, la obra de Gertrudis Whitney que Norteamérica regaló a Huelva.
Durante los meses de julio y agosto se celebran exposiciones y conciertos al aire libre en el Foro Iberoamericano.
MOGUER
Desde la azotea de la casa natal del poeta Juan Ramón Jiménez, en la calle Ribera, la vieja calle de los marineros, se abren infinitas las marismas. El caserío de los hacendados de otros tiempos, con sus filigranas de rejas y sus tonos ocres contrasta con las encaladas casas de los pescadores.
Además de la ruta juanramoniana por Moguer con su casa Museo, son de gran interés los restos del castillo, el caserío de los siglos XVIII-XIX, y los conventos de Santa Clara y San Francisco.
NIEBLA
Niebla es un impresionante conjunto amurallado de dos kilómetros de extensión y 48 torres. Para apreciar el tono rojo de sus muros lo mejor es acercarse a la puerta del Socorro por la que se accede a la antigua sinagoga. La muralla encierra las iglesias de la población levantadas sobre antiguas sinagogas y mezquitas.
Durante los meses de julio y agosto se celebra en el Alcázar de los Guzmanes el Festival de Teatro y Danza Castillo de Niebla.
BERROCAL
Los molinos de Berrocal, utilizados desde la época romana, se levantan aguas arriba. Por su parte, las proximidades de la antigua mina tiñen las aguas del río Tinto de tonos rojos y anaranjados. Destacan los paisajes en torno al río, donde científicos de la NASA investigan condiciones de vida similares a las que podrían encontrarse en el planeta Marte.
RIOTINTO
La impresionante Corta Atalaya, un soberbio socavón de 500 metros en las entrañas de la tierra, está perfectamente señalizada en Riotinto. También se puede acudir para una visita guiada y más completa a las oficinas de la Fundación Riotinto en el interior de la población.
Imprescindible es la visita a los Museos minero en Minas de Riotinto, de artes plástica ‘Vázquez Díaz’ en Nerva y etnológico en Valverde del Camino.
Respecto a la gastronomía, destacan las chacinas ibéricas, los gurumelos, los níscalos, las turmas y el cordero del Andévalo.
ARACENA
El castillo de Aracena se erige sobre las grutas de las Maravillas. La elección del enclave por los templarios es una garantía de cuanto puede dominar la vista desde su altura. Casi 360º de una perspectiva que descubre la riqueza y la variedad del paisaje serrano, desde los dominios de la dehesa a los pinares; desde las aldeas a la propia ciudad.
Destacan el paraje natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, la gruta de las Maravillas, y el castillo del siglo XIII.
FUENTEHERIDOS
La plaza del Coso está situada en el centro del pueblo presidida por una gran cruz de mármol realizada en 1792, a partir de los materiales extraídos de la cantera de Fuenteheridos. En uno de los laterales mana la fuente de los Doce Caños, que recoge las aguas subterráneas del puerto de Los Ángeles y el Cerro de los Conejales. En el entorno de la plaza se abren las solanas, el corredor de las plantas altas de las casas, usado para orear la ropa. En el conjunto urbano de Fuenteheridos destaca la iglesia del Espíritu Santo. ALÁJAREn este municipio, de una evidente sonoridad musulmana, se levanta la Peña de Nuestra de los Ángeles, uno de los más raros y misteriosos eremitorios del suroeste andaluz desde que los ocupara San Víctor en el siglo V.
El conjunto urbano de Alájar, declarado conjunto histórico artístico, posee una interesante arquitectura popular de la tierra.
ALMONASTER
LA REALLa mezquita de Almonaster es un ejemplo único en la arquitectura del siglo X. Reutilizando materiales romanos y visigodos, fácilmente apreciables en los pilares de la nave, el capricho de luces y sombras se conjuga con el rumor continuo del agua de su fuente. Desde su antiguo alminar o desde el borde al muralla del recinto cristiano se divisa una de las máximas alturas de la provincia, el San Cristóbal, y los pequeños valles de las aldeas en las estribaciones de Sierra Morena.
PUEBLA DE GUZMÁN
Los días claros, desde la peña del Águila se divisa el mar, situado a 60 kilómetros en línea recta. Tierras abajo de la Puebla de Guzmán, se redondean las alturas del Andévalo hasta llegar a la tierra llana de Huelva y el mar. Fue aquí donde se erigió a finales del siglo XV la ermita de la Virgen de la Peña. Es tan hermoso este paraje que dos vírgenes se aparecieron al unísono: una habitó para siempre la Peña; y la otra, Nuestra Señora de Piedras Albas, se trasladó al pueblo vecino de Villanueva de los Castillejos.
SANLÚCAR DE GUADIANA
Aguas arriba del Guadiana, se instaló este pueblo andavaleño. Sus intrincadas cuestas, el pequeño puerto fluvial, los cañaverales de la ribera y la vista del Alcotium le confieren una especial singularidad turística.
AYAMONTEEl
Parador de Ayamonte es una buena atalaya para observar el curso final del río Guadiana. Ocupa el solar de un antiguo castillo de origen romano, frente por frente al doble emplazamiento defensivo de Castro Marim (Portugal).
En Ayamonte muere el último sol de Andalucía. Monumentalidad y, a la vez, costumbrismo en sus construcciones populares, destacan las de origen medieval del barrio de la Villa y las de la Ribera, abiertas desde el siglo XVI, con azoteas que dan al mar.
La gastronomía es de un altísimo nivel, sobre todo los platos de pescado y el marisco.
PUNTA DEL MORAL
La barriada marinera de Canela (Ayamonte, en la carretera de las playas) se enclava en el espacio natural del Guadiana, e inicia una sucesión de pequeños enclaves, de origen muy remoto, hasta las playas de Isla Canela y Punta del Moral .
Destacan el barrio de pescadores de Canela y Punta del Moral, el mausoleo romano, y la torre de Almenara de Isla Canela. Son muy recomendables sus productos pesqueros, de primera calidad, y sus arroces caldosos.
EL ROMPIDOSituado en la costa entre Lepe y Cartaya, el prodigio natural de la flecha de El Rompido, una punta de arena de 12 kilómetros de extensión, cambiante con los años y las invernadas es resultado del juego caprichoso entre las aguas del río Piedras y el Atlántico. Esta zona alberga algunas de la playas más bellas de Europa.
Imprescindible es la visita a la Reserva Natural de la Laguna de El Portil y Paraje Natural de las Marismas del río Piedras y Flechas de El Rompido.
MARISMAS DEL ODIEL
Al Paraje Natural Marismas del Odiel se accede en canoa. El paseo transcurre por el complejo insular que genera la desembocadura del Odiel. A través de caños se surcan pequeñas islas de gran valor ecológico y arqueológico, localizada sobretodo en el cementerio de barcos de Bacuta y la villa musulmana de Saltix.
Además, aquí se localiza la mayor concentración de espátulas de Europa, y la primera colonia balnearia marítima de España, las playas de Punta Umbría.
MIRADOR DEL CONQUEROEl barrio alto de Huelva es el Conquero, y constituye el mejor mirador natural de la capital. Las calles más empinadas de la ciudad conducen con facilidad hacia él. J
unto al santuario mudéjar de Nuestra Señora de la Cinta, destacan las iglesias de San Pedro, Concepción y La Merced. La huella británica queda patente en la Casa Colón, el barrio obrero y el muelle embarcadero de Riotinto.




